Mixtura Latina

Por Federico Saretzki

Suenan las brisas del mar sobre la playa. El sonido del acordeón al unísono, se acompaña por la percusión y el latido de la voz del juglar. El canto sobre las olas trae una historia llena de arena, poesía y romanticismo sabanero. Hacia un lado, se escuchan unos raperos haciendo freestyle sobre el último beat de la champeta urbana y deleitan a los turistas que buscan en sus frases una forma de entender el baile. Entretanto, en un estudio de grabación de una metrópoli se mezclan los ritmos de la cumbia con la electrónica, reconociendo a este ritmo como atemporal y omnipresente. El pescador toma su barca mientras canta su ritmo favorito, presagiando un buen día de pesca. El turista se instala con su dispositivo para escuchar sus ritmos urbanos favoritos para bailar mientras inicia el día en la arena.

La música latina es como  el Mar Caribe, llena de sabor, fuerza, ondas sonoras que se bifurcan pero se encuentran en el siguiente compás. El Mar Caribe, ese que baña varias islas y países de Centro y Norte América y algunos de Sur América, es el centro de una diáspora musical que cada vez se convierte en referente internacional. Desde la bomba y la plena, con un compás de Bachata, con algo de son cubano  que se monta sobre la estela de la tormenta musical, los sonidos de mixtura musical, son los que nos hacen bailar, a soñar o a cantar. El latín jazz y la salsa tiñen al mar con colores suaves, mezclando su percusión con ritmos antillanos y africanos, mientras el tropicalismo se fusiona lentamente con todos los puntos cardinales.

Unido con el Océano Pacífico,  baja hacia Los Andes, con los ritmos autóctonos y folclóricos como la cueca, el currulao o el bunde. Justamente allí sobre el Mar Caribe inicio la relación con el continente europeo y sus tradiciones musicales. Fue en ese Caribe majestuoso que se colonizó el continente e inicio la influencia de la civilización occidental. Por esos puertos ingresaron las guitarras, el acordeón, y la percusión africana para moldear las olas musicales de la región. Por ese mar llegaron las colonias inglesas y francesas, mestizando los sonidos con las tradiciones españolas y las aborígenes, dando inicio a los ritmos de la kompa y el zouk en las Antillas francesas y forjando la ruta para el reggae jamaiquino.

Al caer el sol seguimos escuchando en el fondo el vallenato mientras con un guitarra, buscamos el acorde perfecto de nuestro bolero favorito.

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